EDITOR
La hora del recreo
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Erradicar el trabajo infantil en Latinoamérica
Lunwerg editores, 2010.

Carlos Spottorno y Fernando Marías, editores

Fotografías:
     Walter Astrada, Lurdes R. Basoli, Renzo Giraldo, Carlos Spottorno, Álvaro Ybarra Zavala

Textos:
     Héctor Abad, Lola Beccaria, Ángeles Caso, Alonso Cueto, Espido Freire, Fernando Iwasaki, Gustavo Martín Garzo, Luisgé Martín, Ricardo Menéndez Salmón, Vicente Molina Foix, Soledad Puértolas, Rosa Regàs, Javier Reverte, Marta Rivera de la Cruz, Santiago Roncagliolo, Care Santos.

Algunos prólogos se escriben solos, y este es uno de ellos.

Durante los meses de abril y mayo de 2010, cinco fotógrafos recorrieron diversos países de Latinoamérica para retratar las circunstancias vitales y personales de algunos de los chicos y chicas que, con la ayuda de Pronito, han cambiado condiciones de trabajo extremas e inmerecidas por estudios y opción de futuro.

Nada de lo que aquí se muestra es una leyenda. Nada es menos de lo que parece. Hay niños de cinco años que hacen ladrillos y hay niños de 12 años que mantienen a sus familias, pero también hay fisuras para la esperanza. Porque los niños, a pesar de todo, ríen. Su capacidad natural para la alegría puede ser superior a la miseria. Son más fuertes que ella y, al sentarse en sus pupitres, se transforman. Parece que en la escuela nada es imposible. Parece que, desde la escuela, todo podría acontecer.

Del viaje surgieron dieciséis bloques de narración fotográfica, protagonizados por otros tantos niños, que fueron entregados a sendos novelistas de nuestra lengua para que plasmaran en unas pocas líneas el impacto, más emocional e instintivo que meditado, provocado en ellos por las imágenes, a las que se unió un documento sonoro con la voz del niño correspondiente.

La hora del recreo es por tanto un libro de miradas:
     El fotógrafo mira al niño con la cámara.
     El niño mira al escritor desde las fotos.
     El novelista se mira a sí mismo para escribir.

Pero no hay protagonismo en los textos, de ninguna manera debía haberlo; tal vez ni siquiera lo haya en las fotografías. En este libro importan solo la realidad y los personajes, también reales, que viven esa realidad mientras nosotros miramos, fotografiamos y escribimos. También ahora, mientras miramos y leemos.

Carlos Spottorno y Fernando Marías

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